Es muy probable que seamos capaces de comprar casi cualquier cosa si nos la venden adecuadamente. A veces, con la Semana Santa puede llegar a pasar también eso porque sabemos que en todos lados “se cuecen habas”, pero la increíble manera de vendernos algunas cosas me hace reflexionar muy mucho sobre dónde estamos nosotros y hacia dónde vamos.
El otro día me topé en el Blog “Paso a la trasera” con este interesante vídeo que José Antonio Rodríguez (del programa Semana Santa en Sevilla) le ha dedicado al cuarto centenario de la realización del Cristo del Calvario, y al finalizar de verlo no pude evitar comparar con lo que yo vivo en primera persona aquí en mis carnes.
Era inevitable porque en el fondo, los que somos hermanos de una cofradía de negro compartimos con los hermanos del Calvario esa especial forma de entender la penitencia como una rectitud, una prestancia, una ejemplaridad, una continua observancia de las normas, una austeridad y una solemnidad inmensa en todo cuanto envuelve nuestras a devociones. ¿Compartimos o deberíamos compartir?. ¿Lo hacemos todos?.
Era inevitable que, al ver esto, yo cambiara el ruán por la sarga negra, el cirio negro por el tiniebla y la mano desnuda por el guante blanco de hilo… y soñara con cosas ejemplarizantes que veo en otros sitios y que, en esta ocasión, pareciendo estar tan cerca, es increíble que se encuentren tan lejos.
Qué poco tiene que ver aquella vocación de servicio con las servidumbres que gustan por aquí. Debemos tener las prioridades cambiadas.
Había escrito más, pero… ¿para qué?. Visto lo visto alrededor no es que estemos lejos… es que estamos a años luz.
Qué gran verdad hermano.
ResponderSuprimir