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viernes 6 de enero de 2012

Su Epifanía

Cuenta la tradición cristiana que la Epifanía del Señor es toda fiesta en la que Jesús alcanza deja patente su huella humana en la tierra dándose a conocer al pueblo. Tradicionalmente la Iglesia católica celebra tres epifanías: la del 6 de enero cuando Jesús manifiesta la divinidad de su nacimiento ante los Reyes Magos, la revelación de Cristo a Juan el Bautista en el río Jordan y la que le realiza a sus apóstoles al comienzo de su vida pública cuando los va captando para su causa de proclamar la Buena Nueva.

Esa es la Epifanía que nos relata la liturgia… pero hay otra mucho más cercana que se produce diariamente en un rincón de la Plaza de San Lorenzo donde el Señor manifiesta su huella en las almas de quienes acuden a Él.

El Gran Poder es, en sí mismo, una Epifanía llevada a los lagrimales que lo contemplan y le rezan bisbiseando, a los labios que besan esas vetas de madera desgastadas por el cariño y las súplicas, a los oídos que buscan en la misericordia de su gesto resignado un susurro de aliento, a las manos que entrelazan sus dedos implorando el milagro cotidiano…


Ese Gran Poder guarda en sus espaldas el sedimento de tantas y tantas culpas ajenas que lo mantienen encorvado tirando del cadalso. El Gran Poder atesora en su mirada perdida los anhelos de los que se dirigen a Él como un hermano, como un amigo, como un hijo o como un padre… buscando un entendimiento que sólo llega a través de la fe depositada en su zancada.

El Señor manifiesta su inmenso poder a través de su propia mansedumbre, a través de su aceptación del suplicio: ni los golpes de un loco han podido con su grandeza, sin embargo (casualidades de la vida) la fortuna no ha querido que este año saliera a bendecir a la ciudad que lo esperaba. Su paseo por el gólgota tuvo lugar ya en el Junio anterior…

Por eso, hoy que se celebra su Epifanía, hoy que en cada llama de los cirios que acompañan su presencia arde nuestra necesidad de estar cerca de Él, yo os traigo hasta vuestros hogares su inmenso poder. Este es el Señor del Gran Poder… avisados estáis del secreto de su grandeza.



P.D. Fotografías de Roberto Villarica del Quinario del Gran Poder de este año.

1 comentarios:

  1. Hace dos "Madrugás", la primera que estuve sin posar mi cuello en las trabajaderas escolapias, cumplí la especial promesa que les hice a Él y a la Esperanza Macarena de ir a verlos cuando el Mayor Dolor ya no ocupara mi trabajo, que no mi corazón, y fue impactante...

    Ví al Gran Poder al salir de la Catedral, y el paso de paró exactamente cónde mi mujer y yo estábamos esperándolo. El llamador sonó, el paso de levantó y, al caer, se podía escuchar hasta el sonido de los faldones llenándose de aire tras recogerlo su cuadrilla...es impresionante el silencio que Él provoca, y que me vino bien para rezarle mientras no me perdía ni un detalle...

    Un abrazo

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