Hace ya algunos meses que leí en un portal de noticias cofrades de Granada que con toda probabilidad y de cara a este año, la Federación de Cofradías de la ciudad se iba a replantear la ubicación y el aspecto de los palcos que llenan la Plaza de las Pasiegas.
Ya ni siquiera recuerdo cuando fue, pero se que, hará por lo menos dos años que, en este mismo rincón, yo solicitaba un pequeño estudio de situación al respecto siendo consciente de las numerosas mejoras que son posibles en ese lugar.
Evidentemente, después de la nueva adjudicación de las tribunas de la calle Ganivet a otra empresa diferente a la de toda la vida, la necesidad de cambio se ha hecho más evidente que nunca. El aspecto que presentan los palcos de la entrada en carrera oficial dista mucho del que presentan los que la finalizan. Todo en esta vida necesita un poquito de chapa y pintura de vez en cuando, y estaba claro que cantaría la gallina cuando se pudieran comparar unos y otros.
Pero no es sólo una cuestión estética (que ya de por sí es importante), sino además debe ser una cuestión eminentemente práctica. No tiene sentido disponer los palcos de la forma en la que están cuando lo importante debe ser el discurrir de las Hermandades por ese punto y no todo lo demás.
Con la actual disposición, precisamente son las Hermandades las más perjudicadas. Si de por sí la Plaza de las Pasiegas no es un lugar estructuralmente simétrico, y además hay que disponer forzosamente una rampa de madera de gran longitud para salvar los escalones que elevan la Catedral sobre el resto de los edificios del entorno, lo lógico sería que al menos, esa rampa estuviera adecuadamente alineada con la puerta mayor del templo, y no en la situación que mantiene en la actualidad.
Ahora los pasos llegan a la plaza desde Marqués de Gerona debiendo forzar un giro extraño para poder afrontar la rampa por derecho, pero cuando se encuentran arriba del todo, nuevamente se ven obligados a cambiar el rumbo porque la puerta de la Catedral queda desplazada hacia la derecha de la rampa.
Para evitar tan antiestética solución (aparte de ser un duro trabajo para las cuadrillas) bastaría con que la rampa se dispusiera de forma oblicua y no recta en los escalones de la plaza, de manera que los pasos no deban cambiar la trayectoria una vez que empiecen a subirla. Cualquier buen carpintero es capaz de diseñar algo así.
Si aprovechan la reestructuración de los palcos de Pasiegas para realizar una nueva rampa en condiciones, podrán reajustarlos mucho mejor, dejando un pasillo más estrecho para el tránsito de las Hermandades por el sitio y cambiando las alturas de las estructuras de palcos y sillas, de manera que incluso se pueda aumentar el aforo del lugar. Simplemente hay que estudiarlo.
Creo que es oportuno decir que la nueva entrada en carrera oficial de las Hermandades ha sido un éxito rotundo para una Federación que comenzó su andadura de una forma algo “discutible”. Es de justicia reconocer las cosas bien hechas, lo mismo que es de justicia no ser un palmero cuando las cosas se hacen mal. El espaldarazo que la ciudadanía cofrade otorgó a la nueva gestión pudo verse en los listados de espera para la adquisición de nuevos palcos en unos tiempos no demasiado buenos para gastos superfluos.
A poco que lo estudien adecuadamente, la renovación de los palcos de Pasiegas puede funcionar de la misma manera que el buen trabajo que ya se ha realizado en Ganivet. Otro cantar será el intentar recuperar la citada plaza como sitio para ver las Cofradías, porque el actual protocolo que se sigue con el arzobispado es poco menos que un tostón de proporciones inenarrables. Reflexionar y orar en voz alta delante de cada paso de Cristo eterniza el transito por el sitio y rompe el ritmo de las Hermandades jornada tras jornada..
Los que vamos realizando Estación de Penitencia la culminamos en el interior de la Catedral delante del Altar Mayor del templo… pero los que se sientan en una silla en las Pasiegas, visto lo visto, deberían salir con los pecados redimidos “per secula seculorum”.
Al menos les van a hacer una limpieza de cara… algo es algo.
P.D. Fotos del bueno de Raúl Morente
Unicos....
Hace 30 minutos



Basta mirar a Córdoba donde el nuevo Obispo va incluso a abrir una puerta al perímetro para que el tránsito de todas las Cofradías de la ciudad tenga como punto "álgido" el paso por el interior de las naves catedralicias y allí se realice la Estación de Penitencia. El rezo exterior, con la megafonía adecuada, se podría seguir en pasiegas sin mayores problemas y dejar esta "doble parada" como un pasado en nuestras Hermandades.
ResponderSuprimirPor otro lado, lo de la rampa, "huele"...
Así es Santi. Pero yo es que voy un poquito más allá. Quien quiera puede participar en la salida de su Hermandad a la calle... quien quiera. Yo creo que el momento de llegar a la Catedral y realizar la Estación de Penitencia debe ser un acto íntimo para los hermanos que participan en el cortejo, así que me sobran las megafonías, las reflexiones en voz alta y la piedad popular "dirigida". Toda Hermandad tiene su momento popular de puesta en la calle y debe tener sus momentos íntimos para los participantes, cuales son: la salida, la Estación de Penitencia en la Catedral y la entrada.
ResponderSuprimirSi dejamos que esos momentos (los más hermosos) estén al público alcance de todos, ¿quién se va a molestar dentro de 5 años en ponerse un capirote para acompañar a sus imágenes?. Todo debe tener su sitio y su sentido... y sobre eso hay que reflexionar mucho aún en el seno de Federación y en el seno de las Hermandades.
Hay veces que se entregan más papeletas simbólicas para asistir a la salida desde dentro que el número total de participantes en un cortejo... y eso no puede ser. Así nos va.
Un abrazo y gracias por tu comentario.
Creo que en el año 2000 empezamos a denunciar en aquel añejo programa de radio que Pasiegas era todo menos coherente para las Hermandades. Han pasado doce años, va bien la cosa. El único que demostró estar por encima de todo menos de querer hacer bien su responsabilidad, fue el genial Eugenio Almohalla. Pero solo ante los recovecos ideológicos y potentados de la Plaza de los Lobos, no pudo hacer nada.
ResponderSuprimirEl Arzobispo confunde (y lo confundieron) ejercicio y testimonio de fe con populismo evangélico. Redundar en algo no sé si es bueno, y vengo a referirme al rito (que no protocolo, el término ha de reservarse a lo laico, no a lo sacro) de entrada a Catedral. Comer de primero una paella y luego de postre arroz con leche se le ocurre a poca gente, y en este caso, la Iglesia y quienes no la contravienen por miedo a perder poltronas, no tiene DOCTORES.
Cuando hace unos cinco años hermanos mayores combativos que en su día perdieron pelo por lograr que se entrase a la Catedral te espetan que para este resultado, mejor hubiese estado cerrada la Prima Portae Metropolitana, te da que pensar.
Lo que se vive dentro, dentro queda. Y es insustituible. Pero al conjunto de lo cofrade en la ciudad, lo hemos lastrado.
Pareja a la reforma lógica y ponderada de la traza de la Carrera Oficial en Pasiegas, habría que lograr la también lógica celebración penitencial dentro de la Metropolitana, y especialmente la de afuera, la de los rezos que resultan como comer paella, tomar arroz con leche y de aperitivos, un rollito japonés de esos con mucho arroz en la envoltura.
Como dirían por las costas motrileñas: "ay, suelta la gallina"