Quiero terminar este año de 2011 lo mismo que terminé el año pasado: haciendo un pequeño balance personal de lo visto, oído y sentido desde el silencio sepulcral que rodea el refectorio de este convento donde cada vez se asoma más gente pero también es menos ruidosa.
Leía hace poco mis reflexiones sobre 2010 y mis deseos para el que ahora nos deja, y la verdad es que el año ha sido tan insípido, tan insulso, tan complicado y tan pobre (en líneas generales) que casi cuesta trabajo poder destacar algo emocionante para poder contaros. Ha sido el año del Tsunami de Japón, de los “indignados” mundiales que terminaron como una reducción de “perroflautas”, del descrédito de la vieja Europa, de la caza de Bin Laden y de Gadafi, de las rebeliones en el mundo árabe…
No voy a afilar los cuchillos para hablaros del ambiente laboral y de la crisis: estaréis tan saturados del tema como yo, así que es de necios seguir insistiendo. La dureza con la que a mí me está castigando este tiempo cruel es la misma con la que os está castigando a muchos (a algunos cercanos incluso más). Sigo auto motivándome cada mañana para levantarme aún de noche y tirar adelante, que no es poco. Sigo pues, religiosamente, haciendo frente a mis obligaciones por más dudas que les genere a algunos que han terminado por retratarse ellos solitos. Qué cosas…
En general el año ha sido un poco lo que casi todos esperábamos y lo que nos tememos que será el que entra. Cuando uno pierde el control propio de las situaciones y empieza a tener que depender de otros, el asunto se pone feo. Y eso le está pasando a un país completo que, por su propia idiosincrasia y para mayores males, todos sabemos que no es el sitio adecuado para delegar responsabilidades en nadie. Si no lo haces tu lo más probable es que o no lo haga nadie o lo hagan malamente.
Ha sido un año cargado de hastío público: se han tenido que convocar unas elecciones anticipadas por la falta de credibilidad del propio pueblo en sus representantes (no digamos ya nada sobre la credibilidad externa que tenemos ahora mismo); la gente se ha arrojado a las calles para protestar contra sistemas de convivencia e instituciones como la democracia o los poderes ejecutivo y legislativo; el escándalo del “pelotazo” ha llegado incluso a salpicar a la Corona dañando duramente su imagen pública y cuestionando a nivel popular su necesidad… en fin, parece que alguien le haya dado al botón de autodestrucción y ésta se vaya colando poco a poco por la rejilla de un fino tamiz. Este país es así: vemos mal el sueldo del Rey mientras que Messi gana en un año 9 veces más y pensamos en blindarlo con mayor fuerza para que no se lo lleven fuera.
Sin embargo, los malos tiempos económicos dejan siempre algo al otro lado del espejo que a veces resulta muy efectivo para que, de vez en cuando, podamos abrir las ventanas y airear nuestra vida limpiando de pelusa nuestro interior. Normalmente los malos tiempos te suelen descubrir la verdad que se esconde detrás de cada cual. Es muy sencillo ser bueno (o parecerlo) cuando todo va bien, pero es más complicado serlo cuando todo va mal. El tiempo y el parné (o su ausencia) destapan a los verdaderos amigos, al cariño no gratificado, al apoyo necesario para que el camino no resulte imposible de recorrer… estos tiempos son excelentes para que brillen la sinceridad, la lealtad, la amabilidad, la confianza, el amor, la firmeza, la paciencia, la justicia… y también para que los que carecen de ellas sean invitados a abandonar nuestras vidas y ocupar plaza en galeras.
El año ha afianzado mi cariño y mi confianza hacia determinadas personas. Se que cuento con ellas pase lo que pase. Se que no ando sólo con mis pensamientos, con mis ilusiones y con mis esperanzas. Y también he reafirmado el pensamiento de que mi fortaleza no sólo se sustenta en el poder de mis piernas, robustas e incansables, sino también en la fuerza que me dan los que me quieren de verdad, los que me apoyan, los que me animan, los que me empujan a seguir, los que incentivan los largos minutos de mi día a día.
Ahora mi vida está mucho mejor habitada que hace dos o tres años. Mi mente está mucho más libre que entonces, y mi corazón está mucho más lleno de verdades. Y también ahora mi mente está mucho más llena de contraseñas, porque el efecto global de las redes sociales también ha hecho mella en mí, y entre el Facebook, el Twiter, el Msn y ahora también el WhatsApp voy entreteniendo a la soledad y al aburrimiento.
El mío ha sido un año para soñar mucho. Puede resultar paradójico que yo, que jamás me acuerdo de lo que sueño cuando me acuesto, escriba esto ahora. Pero es totalmente cierto: este año he soñado más que nunca. A veces siendo consciente de que soñaba con quimeras inalcanzables; a veces con la necesaria inconsciencia que te hace atisbar en un pequeño detalle un aliciente para seguir teniendo esperanza. De cualquier modo, consciente o inconscientemente, el soñar más me ha hecho ser un poco más feliz en muchas ocasiones.
Seguro que habrá quien piense que ser feliz a base de sueños es poco práctico y además poco perdurable… y tiene toda la razón del mundo. Pero tal y como está el pescado, yo he preferido quedarme con la efímera felicidad de un “¿te imaginas si…?”, de un “¿qué haría yo con…?”, de un “me ha parecido que…”, de un “estoy casi seguro de…”, o de un “se que no, pero…”. Cada día soy más consciente de que estamos aquí casi por casualidad. He vuelto a ver pasar la muerte cerca de personas a las que aprecio y apreciaba, así que estoy totalmente convencido de que hay que exprimirle la sonrisa a cada cosa o persona que nos la pueda proporcionar… aunque sea simplemente en un sueño.
He recuperado momentáneamente aquella felicidad cuasi adolescente de aislarme de las preocupaciones (propias y ajenas) con un simple paseo, con una cervecita inesperada en buena compañía, con una risa hermosa, con una mirada cómplice, con un regalo sencillo, con una llamada de teléfono, con una visita inesperada (este año tuve una que fue muy especial y muy necesaria)… en fin, con cosas tan simples como lo es la vida misma sin que nosotros la compliquemos. El día que no sueñe despierto no estaré vivo.
Hay más… mucho más que, aunque pequeño en importancia y por separado, va formando mi todo y mi nada, mi ser, mi pensar y mi existencia monótona, esa que a veces siento afortunada y en otras ocasiones me baja a los infiernos más soterrados. Hay cosas que, por excesivamente personales no os puedo contar, pero que a veces plasmo en largas cartas sin destinatario pero con remitente, que me ayudan a equilibrar mis excesos de pasión, de coraje, de genio o de carácter. Escribo y escribo, y tal y como el que canta sus males espanta, yo alejo los míos enfriando en ocasiones mis impulsos de mandar a tomar por culo lo que sea y a quien sea (algo muy “Revertiano”, por otra parte). Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Así que visto lo visto, oído lo oído y sentido lo sentido, yo lo único que le pido a este 2012 que entra y que tan feo nos pintan desde todos lados es seguir estando mental y físicamente activo, rodeado de los que estoy rodeado (aún sobra alguno pero como dicen los castizos, tiene “las últimas orejas puestas”) y tirando adelante de mi trabajo. No pido más… porque el resto ya tengo la fortuna de soñarlo.
Gracias a todos los que entráis y leéis. Gracias a los que calláis y a los que escribís. Gracias a los que acompañáis mi existencia desde la lejanía; a los que en ocasiones os habéis emocionado y no habéis dudado en reconocerlo. Gracias a los que discutís conmigo cuando un tema no os convence; a los que me motiváis para no ser conformista y para no bajar el nivel autoimpuesto. Gracias a los casi 100 que sois una pequeña imagen en este recoleto espacio sentimental que también es vuestro a base de visitas reiteradas y de ratos robados al aburrimiento, y a las más de 100.000 visitas con las que cerramos el año.
A todos os deseo que os vaya lo mejor posible. No olvidéis que cuando todos juntos superemos esto, se nos quedará marcado a fuego en el alma. Os dejo un consejo final muy breve pero muy hermoso en forma de vídeo.
Feliz 2012. Un abrazo grande y sincero del monaguillo de este convento.
Faroles de la Agonía (III)
Hace 51 minutos




Emotiva entrada compañero, espero que encuentres algunas de aquellas esperanzas que tanto anhelas, y que el año que está a punto de entrar te de fuerzas para seguir con esta batalla diaria que nos supone la vida. Aférrate siempre a aquellas manos que te quieren y te dan fuerzas, serán esas las que te saquen del fango, cuando este te sobrepase las piernas y no te deje caminar.
ResponderSuprimirY espero y deseo, que tengas suerte con ese negocio tan bonito que tienes, ese al que me gusta acercarme cuando estoy en la ciudad de paseo un domingo cualquiera, para ver a través del escaparate, el mundo de sueños que recoges entre marcos y lienzos. A aquellos que nos gusta algo el arte, aunque no entendamos mucho, sabemos reconocer que son tiempos duros para estas cosas, pero con lucha y buenos deseos, todo se consigue. Te debo una visita contigo dentro.
Que pases unas felices fiestas, querido Monaguillo, porque tu ventana al convento me hace respirar siempre aire fresco, y reflexionar sobre tantos y tantos pensamientos que comparto contigo. Tu acierto a la hora de escribir hace más grato algunos momentos del día.
Que pases una feliz entrada de año y mucha fuerza. Nos vemos en los pasos, ese redil de esperanza y oración que tanto nos gusta.
Eres un tio grande(no solo en lo fisico)tienes mucho merito y tu capacidad de sacrificio esta mas que demostrada,le duela a quien le duela....El año ha sido muy duro,impregnada de detalles inolvidables y en muchos de ellos apareces tu
ResponderSuprimirTu capacidad mental es extraordinaria y de elka nos beneficianos todos....en resumen,que vendran dias duros,momentos de deseperacion y siempre nos quedara la amistad y el amor de los nuestros.Que te quiero leche....
Pues Álvaro, en la despedida ya inminente de este 2011 de recuerdos agridulces me queda la certeza de saber que vas a seguir aquí, en el refectorio de este convento, para llenarnos el día con las mil y una cosas de las que tienes que escribir y, como bien dice "Guardabrisas", muy acertadamente.
ResponderSuprimirA diario bebo de tus entradas y algunas me han ayudado a replantear las mías, a fin de darle otro aire a la Ventana, pero eso ya se verá, D.m...que el 2012 te colme de todo aquello que deseas y, si no es así, ten presente que siempre te quedarán dos cosas que te ayudarán a tirar del carro, una es la "Niña" de Santa Ana, y la otra la sonrisa de tu niña...
Un abrazo, gracias por tantas cosas y feliz 2012
Qué grandes sois, leche. Que tengais una buena entrada de año... y que sea siempre lo que Dios quiera, amigos.
ResponderSuprimirUn beso grande a los tres.
AVEMARIA PURISIMA...........
ResponderSuprimirGORDOOOOOOOOOO, NA MAS QUE DOCE UVAS, NI UNA MAS......FELIZ AÑO BUENA GENTE
RAFALCALA
"El día que no sueñe despierto no estaré vivo"
ResponderSuprimirTe deseo lo mejor para el año nuevo, y sobre todo Salud (esa que cada Miércoles Santo pasea por el viejo arrabal de Sevilla).
Que la Alfarera de nuestras almas te bendiga con la Luz de su Estrella tanto a ti como a todos los tuyos y nos guie por el camino que nos lleva a la Verdad y a la Vida.
Un fraternal abrazo; y feliz año nuevo.