Hacía ya bastante tiempo que éste que habitualmente escribe en su Convento no presentaba un cartel de Semana Santa. El último que me atreví a presentar fue uno de aquella Tertulia Tres Potencias de la que formé parte durante muchos años y que, como casi todas en esta ciudad, terminó sucumbiendo a las relaciones personales entre sus miembros. Debe ser ley de vida…
El caso es que, cuando un día levanté el teléfono y escuché al otro lado a una voz conocida que me decía que no me podía negar, debo reconocer que me sentí un poco fuera de lugar. En su momento, no acerté a saber el por qué debía ser yo quien lo presentara, y simplemente obedecí y no me negué porque detrás de todo no había un grupo de colmillitos afilados que consumen sus horas cotilleando entre las bambalinas de la Semana Santa , o una Hermandad que no conoces y que te ves obligado a loar de peor manera que lo haría cualquiera a quien sí le tiene pellizcado el corazón. En este caso, detrás del ofrecimiento había una gran labor… y precisamente por eso no podía decir que no.
ASPACE es una asociación encargada de trabajar con personas con parálisis cerebral, que desde hace ya muchos años viene realizando un trabajo excepcional con esos renglones torcidos de Dios que nadie desea cuando recibe con alegría la noticia de un embarazo… pero que luego son capaces de robarte absolutamente el corazón haciéndote reflexionar muy seriamente sobre la banalidad de nuestros planteamientos humanos.
Ciertamente requieren unas dosis de paciencia, de tolerancia, de energía, de ilusión, de fe, de concentración, de esfuerzo y de trabajo superiores a los que ya uno debe tener de por sí para con cualquier criatura que viene al mundo. Todos son adorables y todos son trabajosos, pero si además una enfermedad atenaza sus reacciones, o su capacidad de desenvolverse o de integrarse en la sociedad, es necesario para su educación y formación un plus de corazón que en ASPACE se encargan de aportar generosamente.
Son malos tiempos para el voluntariado, para el verdadero compromiso con uno mismo y con los demás, para afrontar problemáticas ajenas cuando las propias ya nos consumen el tiempo… y encontrar a personas con la dedicación, la entrega, el valor y las bondades que tienen las que trabajan en este tipo de asociaciones, además de ser un regalo, requiere estar un poquito al nivel.
Probablemente yo no lo haya estado por mucho que lo intentara, pero conste a todos que es una de las cosas que he hecho con más cariño y con más sencillez, pensando que estaba precisamente destinada a un colectivo muy hermoso y muy agradecido con el afecto sincero.
Me ha gustado bucear en la Semana Santa vista por los niños, con esa mirada aún inocente que todos tienen, con esa curiosidad por saber, por preguntar, por disfrutar de todo cuanto se les ofrece, sin buscarle a las cosas los dobleces en los que nos entretenemos los adultos. Me ha gustado ofrecer un poquito de mí a todos ellos, siendo consciente de que es a ellos, a los niños y a las personas que, aún siendo físicamente adultas todavía piensan y reaccionan como niños, a los que el Señor quiere más cerca.
No quiere cerca a tipos enchaquetados que se limpian los lamparones de las solapas para ir de sarao cofrade en sarao cofrade, pero no se limpian los lamparones del alma; ni a conspiradores habituales de barra de bar; ni a los que le dan más importancia a ver su nombre etiquetado en una foto o adjunto a un texto que a estar simplemente acompañando un acto desde el anonimato. El Señor los quiere cerca a ellos… a los sencillos, a los inocentes, a los necesitados de amor, y para mí ha sido un verdadero placer poder presentarles un cartel más de los que deben anunciarnos a todos que el Mesías está a punto de llegarnos adentro.
La Semana Santa es algo más que bonitos cortejos en la calle, que cuadrillas macizas andando por derecho, que una sucesión de horarios ajustados, que la pura parafernalia que rodea a tanta belleza como sacamos de las Iglesias: la Semana Santa es la posibilidad que tenemos todos nosotros de realizar un verdadero acercamiento de Cristo y de María a la gente que pueda necesitarlos en su alma. Sin alma... el resto huelga.
Queda poco para ver al Señor por las calles, aunque, con cosas tan sinceras y tan sencillas como la del miércoles pasado, éste que os escribe, ya tiene la suerte de sentirlo más cerca.
Queda poco para ver al Señor por las calles, aunque, con cosas tan sinceras y tan sencillas como la del miércoles pasado, éste que os escribe, ya tiene la suerte de sentirlo más cerca.
Gracias por contar conmigo para estas cosas tan hermosas. Muchas gracias a todos los que buscasteis un hueco para estar allí con nosotros, y muchas felicidades a ASPACE por esta iniciativa que, espero, se repita en el tiempo.














